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Borrador de Auto-ayuda Queer

Cuéntame y pensemos juntxs

Cuéntame y pensemos juntxs
Cuéntame y pensemos juntxs. Te invito a que me cuentes qué te atribula, de qué te gustaría que habláramos/escribiéramos que puede reportarte bien. También me puedes escribir tus impresiones, ideas, preguntas sobre el libro Borrador de auto-ayuda queer y otros ensayos raritos.

Cada intervención puede escribirse en el área de comentario de esta sección. Tendrá respuesta en forma de otro comentario o en una nueva entrada/columna del Borrador de auto-ayuda queer. También puedes dejar tu pregunta o comentario en nuestra página de Facebook, https://www.facebook.com/autoayudaqueer. Pero, si prefieres comunicarte fuera de este sitio, puedes escribir a: autoayudaqueer@gmail.com. Los comentarios dirigidos a dicha dirección electrónica también tendrán respuesta con la certeza de que no se divulgará la identidad de la persona que escribe en ningún caso.

Gracias por compartir y por la confianza. Gracias por existir. Gracias por escribir.

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Fragmento de Borrador de auto-ayuda queer y otros ensayos raritos

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¿Borrador de auto-ayuda queer?

 Lo que me apetecía era decir huevón de burradas sin tino, que todo el mundo comprenda, que despierten desprecio o solidaridad, identificación o vómito. Sin argumentarlas mucho tampoco, aptas para todos los públicos, sin ropajes de sabidurías importadas, recuperando el buen sentido de la gente de la calle, mi buen sentido cuando no me pongo estupendo o me da por hacer el imbécil o hablar para dármelas de sabihondo (Paco Vidarte).

Para Laura, quien me entusiasmó hace décadas a escribir sobre estos temas.

Sin ropajes de sabidurías importadas           

La última publicación de Paco Vidarte, Ética marica. Proclamas libertarias para una militancia LGTBQ, tenía un imperativo de accesibilidad a “todos los públicos”. El epígrafe da cuenta de su deliberada factura. Se trata de proclamas que quieren llegar a la “gente de la calle” y articularse a partir del “buen sentido”. Ese buen sentido es definido en la misma enunciación. Paco Vidarte deseaba despojarse de sabidurías importadas, tan al uso en las teorías sobre lo queer, quería llegar a la gente común y frecuente. No quería ponerse ni estupendo, ni imbécil, ni sabihondo. En pocas palabras, quería que todo el mundo comprendiera lo que se disponía a formular.

Hace algún tiempo me he convertido en estudiante a tiempo parcial de las teorías en general y de las queer en particular. Es mucho lo que he aprendido. Es mucho lo que sigo aprendiendo. Es más aún lo que sigo sin saber. Pero eso no impide que me inviten a hablar sobre el tema, que escriba manuales de iniciación teórica o que coordine grupos de estudio sobre teorías queer.

En dichos esfuerzos procuro emular lecciones de Freire y su insistencia en la urgencia de integrar teoría y práctica. A la vez, me topé con Paco Vidarte y su proyecto de ética marica. El mismo es un tratado radical que apuesta por la solidaridad entre todas las causas de discrimen y opresión sin paliativos. Pero en estas entradas que inicio hoy no voy a explorar, de manera directa, las implicaciones teóricas y prácticas de ese proyecto. Más bien me interesa el pretexto: la discriminación y el sufrimiento rampante y descarado que sigue su curso en la España pos la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Esta vez quiero, como Paco Vidarte y con suma modestia, desvestirme de las sabidurías importadas y de las argumentaciones –muy valiosas, pero tantas veces insuficientes– para explorar, indagar y ensayar modos en los que se pueda erradicar o limitar a su mínima expresión el sufrimiento cotidiano de las personas queer en Puerto Rico.

Cielos negros en El candil

Auto-ayuda o identificación solidaria

En una ocasión se me ocurrió que me hubiese sido muy útil contar con uno de esos libros de auto-ayuda que una compra hasta en los supermercados para cada una de las situaciones cotidianas en las que sufría horrores por ser queer (pata, decía entonces). Lo dialogué con un par de amigas y les encantó la idea. Me animaron a que escribiera uno y que ellas se apuntaban a comentarlo y darme ideas para completarlo. Pero, siempre había un proyecto académico urgente que se atravesaba entre ese libro y nosotras. Siempre había muchas ocupaciones y urgencias que no nos dejaban encaminar semejante tarea. Y se pasaron los años y no ha ocurrido todavía.

Sin embargo, cada día en la universidad me convenzo de lo valioso que podría ser para mucha gente contar con cierta interlocución, con cierta compañía, con ciertas experiencias ajenas que puedan iluminar las suyas. Esta entrada y las próximas serán dedicadas a ir esbozando aquella idea. No sé si terminará siendo un libro y realmente no me importa. Prefiero pensar que será un ejercicio de identificación y sensibilidad básica que le hará el sufrimiento más leve a alguien y que, mejor aún, catalizará la liberación y la lucha contra toda discriminación. Me anima que se convierta en un esfuerzo colectivo propio del espacio digital y de iniciativas como Cruce para, entre muchxs, compartir cómo podemos vivir, existir y actuar plena y dignamente como sujetos queer en este archipiélago caribeño.

El principio de los libros de auto-ayuda puede causarme profunda sospecha por su comodificación del crecimiento humano atípico que es el más usual de todos. También pueden ser tremendamente abrumadores porque cargan la responsabilidad mayor en los sujetos que acuden a ellos en busca de soluciones y respuestas. Claro que somos responsables de nosotrxs mismxs. Claro que tenemos que hacernos cargo de nuestra persona, pero no vivimos en el vacío. Somos entes sociales e institucionales y todas esas esferas y sus vericuetos son responsables de mucho también.

No obstante, los libros de auto-ayuda tienen su “encanto” y logran aciertos ineludibles. La gente, mucha gente, los compra y los devora. Si no, pregúntenle a lxs que se enriquecen con sus publicaciones de esta hechura. Tienen su gancho, dirían lxs publicistas. Confieso que no he leído demasiados precisamente por las reservas señaladas, pero uno que otro ha caído a mis manos. De hecho, uno de los primeros libros que compré con mi dinero en la Librería Universitas fue el famoso, Tus zonas erróneas de Wayne W. Dyer. Debo reconocer que me atrapó. Su lenguaje era accesible. Partía del testimonio, de la experiencia, y eso me hacía sentir en terreno seguro, y tocaba asuntos que no podía hablar con mucha gente. Un poco así será este proyecto que inicio con ustedes hoy.

“Yo la quería”

Cuando era niña disfrutaba mucho de jugar a las maestras y de inventarme historias que luego representaba con mis primas. “Yo la quería” fue una de mis historias más célebres. En esa, como en todas, yo creaba conflictos y relaciones amorosas, pero todas las participantes del juego éramos actrices. En las pocas ocasiones en que había algún primo, yo no cambiaba la distribución de papeles y siempre asumía el rol de un varón. Alguna vez, si mi abuela nos cogía simulando un beso en la boca, nos regañaba y yo no entendía muy bien el porqué. Ahora comprendo un poco por qué aquellos juegos de nuestra infancia le resultaban tan problemáticos.

Pero para mí fueron un salvoconducto invaluable. Con la excepción del personaje de Farina, en los Pequeños traviesos, no contaba con ningún personaje que exhibiera cierta ambigüedad sexual. También fui descubriendo, poco a poco, mi indudable atracción hacia las mujeres.

Las personas queer no contamos con una multiplicidad de representaciones con las que nos podamos identificar desde nuestra infancia para ir forjando nuestros usos y costumbres amorosas. Ese ha sido uno de los silencios más difíciles. Esa es una de las invisibilidades más desconcertante. ¿Por qué no hay gente como yo en los juegos infantiles, en los muñequitos o en los programas de televisión? Y si lxs hay, ¿por qué son siempre el objeto de burla y rechazo? ¿Cómo lidiar con semejantes ausencias o indignidades?

Pues como suele hacerse desde antes de la historia, y como lo ha hecho la literatura a través del tiempo magistralmente: con la imaginación. Todxs debemos convertirnos en productorxs de nuestras imágenes, de nuestros deseos, de nuestras preguntas. Si nuestras madres, padres o encargadxs desean cultivar una crianza diversa, queer y digna, deben asegurarse de romper con el binario hombre-mujer y con tantos otros binarios difíciles de sostener.

“Yo la quería” fue mi modo de hacerlo, pero no es el único y tampoco fue una panacea en todos los sentidos. Pese a mis invenciones de la infancia, fue tremendamente doloroso entender y aceptar por qué no me sentía atraída hacia los nenes, sino hacia las nenas. “Yo la quería,” pero ¿como vivirlo cada día? Ese fue uno de mis principales dilemas por muchos años.

 

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Desde la tierra y más abajo de Guillermo Rebollo Gil

http://patternofthething.blogspot.com/2016/05/desde-la-tierra-y-mas-abajo.html

Un libro de auto-ayuda para el amor, el compromiso y la solidaridad

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Agradezco de manera especial la oportunidad de conversar sobre este libro, Borrador de auto-ayuda queer y otros ensayos raritos de la colega y amiga Lissette Rolón Collazo. Admito que lo compré con un poco de aprehensión. Los libros de auto-ayuda no representan, en su mayoría, el tipo de literatura que me atrae. La aversión viene porque muchos de estos libros descansan toda la responsabilidad de ayudar-se en el o la individuo y muchas veces obvian el entorno cultural, las condiciones materiales y todas esas otras causales de des-ventura sobre las que no tenemos ningún control.

Con estas preocupaciones me compré el libro y me propuse leerlo durante un corto viaje a Nueva York en el cual, entre otras cosas, asistiría a tres días de reuniones con hombres gay latinos, líderes nacionales de diferentes edades y nacionalidades para comenzar un diálogo. Desde el principio, la autora nos dejó saber que es consciente de que estas preocupaciones surgirían entre los lectores y fue muy bueno saber que ella estaba al tanto de la desconfianza que estos libros pueden generar.

Luego de tres años en Puerto Rico, esos tres días en la Ciudad de Nueva York funcionaron para recordarme que la naturaleza del trabajo comunitario en poblaciones de color incluye un elevado componente de cuidado por los otros y otras. Un genuino interés por sostenernos y apoyarnos mientras discutimos y debatimos. Un sincero ejercicio de escucharnos y de privilegiar nuestro compromiso con los conceptos de familia, comunidad y jotería (aquí se diría patería). Ese grupo y sus variadísimas representaciones de género masculino fue un contexto perfecto para poder disfrutar el libro.

Esto es así porque me convencí que el Borrador de auto-ayuda queer partía de ese mismo compromiso que disfrutaba en el encuentro de hombres gay latinos. El Borrador de auto-ayuda queer está escrito para apoyarnos privilegiando los conceptos de familia, comunidad y jotería con los que estamos comprometidos. Luego de un rato leyendo, intuimos que el Borrador de auto-ayuda queer se escribió después de mucho escuchar. Un libro de auto- ayuda diferente porque si de algo es consciente es de nuestro entorno, ofreciéndonos destrezas para navegarlo mejor. Página tras página tras página perdía la desconfianza y me ganaba lo saludable o curativo que puede ser su lectura. El libro es más que nada una propuesta, que nos dice que tal vez no todo está resuelto, y que deja espacio para que completemos algunos ensayos. ¿Cómo desconfiar de un libro que se propone cómo “provisional”, en “proceso” que “aspira a fomentar la solidaridad a través del diálogo, la reflexión y la compañía.”

El libro está escrito para provocar y encontramos muchas referencias a Paco Vidarte, la gran mayoría de ellas de su conocido ensayo Ética marica. Tratado, digo yo, desesperado, en el que Paco Vidarte trata de encontrar puntos de encuentro entre lo marica y otras opresiones. Y Lissette Rolón Collazo, un poco, trata de adecuar el trabajo a Puerto Rico. Su descripción del juego “yo la quería” nos remonta a un pasado común, el de los juegos que temprano inventamos con vecinitas y primos para que, de forma segura, nuestros alter ego se expresaran y nos permitieran explorarlos en el espacio seguro de un juego.

El ensayo sobre el closet se me ocurre que hubiera querido leerlo a los 15 años. Esa descripción de cómo salimos del closet continuamente y cómo a diario se crecen las oportunidades en la medida en que todos los días el patriarcado y el heterosexismo se impone, se re-crea y re-produce a cuesta de nuestro silencio o cansancio, hubiera sido buena. Porque uno se cansa de salir del closet, no porque una sea closetera, sino porque una se da cuenta de que no debe ser necesario tener que aclarar tantas jodías veces que nuestro deseo o nuestro amor es diferente. Además, advierte, que no siempre es saludable o seguro salir del closet. Esto es algo que se debe repetir y repetir y que muchos y muchas activistas a veces olvidamos. Yo he visto adultas que después de criar sus hijos salen del closet; entonces insisten que todos y todas las demás tienen que hacer lo mismo. Rápido se les olvida esos años que el closet las protegió y las cobijó en lo que se hicieron fuertes para salir.

El ensayo sobre la familia, y cómo su pareja es presentada a los demás como una “amiga de la familia” es también necesario, y saludable, escrito con un poco de humor (y todos sabemos que, a veces, nos resignamos a los absurdos por los que se retuercen nuestros familiares para no nombrar lo obvio), nos remonta y nos hace conscientes de esas experiencias que los raritos tenemos en común. Y nos reímos. Propongo que esa es otra de las cualidades de este libro, nos da la oportunidad de reconocer que una opción ante estas barbaridades es reírnos de lo absurdas que pueden ser. Y propone Lissette y cito “que la familia no sea Ley.  Que nuestras amantes no tengan que aplicarse un nombre o una palabra para contar.” Una propuesta, radical, en un país tan patriarcal y tan obsesionado con las relaciones sanguíneas. Y después de esto ya yo no pude parar de leer.

El libro nos da un corto recorrido por las absurdas y arcaicas leyes de sucesión en este país y nos advierte de cómo protegernos. Y también nos habla de la ausencia, de la enfermedad, de la muerte y de no estar. Un poco nos camina por esos temas, para algunos escabrosos, demostrando cómo los caminos son diferentes para las queer, para los raritos, como también son diferentes las redes de apoyo disponibles. Admiro la valentía, y este es un punto que para mí, refuerza y hace el compromiso claro del libro con sus lectoras y lectores queer y es que tira la familia sanguínea al medio. Lissette no toma rehenes, dispone de cómo la familia hetero puede ser, en su afán de reproducirse, un obstáculo, un enemigo, una traidora. Sin pena ni coraje, como un hecho, y lo ilustra en esos mismos ejemplos de enfermedad, de muerte, de ausencia en los cuales, a veces, nuestras parejas, nuestras amigas quedan desposeídos o solas. No para hacerte llorar o atribularte, sino para que te protejas. De veras el Borrador de auto-ayuda queer es rico en ejemplos de solidaridad, desde su reflexión sobre el nombre, cuando frente a un salón, respeta y honra el nombre de Sam, su estudiante trans hasta el señalamiento de esas necesidades que tenemos los queer en la vejez.

Yoryie con Borrador

Su reflexión “Discriminaciones que se niegan a decir su nombre” un poco retoma el tema de Paco Vidarte de hacer conexión entre todas las discriminaciones y denuncia el silencio que en Puerto Rico rige cuando estos temas se mencionan, los presenciamos o hasta los experimentamos. Y denuncia no solo el discrimen, sino el silencio en el cual crece y se regodea. Por esto en su ensayo “Locas atevidas” hace un llamado a hacer, y cito “un frente común en defensa de nuestras locas. Vamos a reivindicarlas. Vamos a proteger en ellas un poco de lo que somos todas” y subrayé NUESTRAS porque aquí, sospecho yo, el llamado es a nosotros mismos, los otros queer, los queer que a veces pasamos y que, en ocasiones, salimos corriendo cuando vemos una loca partía o una bucha en guayabera porque creemos que “esas son las que nos hacen daño”. Eso es lo que admiro de este libro, el mismo es fiel a su título y establece, pienso, una jerarquía de solidaridades, y bien alto, en esta jerarquía está lo más vulnerable (que no es lo mismo que frágil), lo más vulnerable de nuestras comunidades, lo queer, lo trans, lo rarito, y nos recuerda que por ahí comienza la solidaridad con esas más vulnerables, un poco porque sin esa solidaridad nunca aprenderemos a querernos por eso dice “proteger un poco de lo que somos todas”.

Gracias Lissette por escribirlo. Necesitamos más libros de auto ayuda, que nos enseñen a cuidarnos, tanto como individuas, pero más importante, como comunidad. Gracias por añadir humor, paciencia y amor a muchas de las vivencias que describes. Gracias por tu compromiso con lo queer, con lo diferente, con lo trans. Reconozco que el libro es producto de muchas conversaciones y leo a Laura Náter como una interlocutora que atraviesa el libro. Solo deseo que el recuerdo de esas discusiones siga enriqueciendo tu escritura. Mi primer libro gay fue Gay American History de Jonathan Ned Katz, el cual me politizó, pero me dejó mucha rabia. Sospecho que este libro es mucho mejor para empezar y lo que deja es amor, compromiso y solidaridad.

Presentación del Borrador de auto-ayuda queer y otros ensayos raritos en el Instituto de Cultura Puertorriqueña el 11 de diciembre de 2015.

 

Fantasmas a toda hora o la homofobia que no descansa

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Por Circuito Fora do Eixo -Gaby Amarantos no Altas Hora, 29/03/12, CC BY-SA 2.0

 

“La homosexualidad no es una enfermedad. La homofobia sí” (Consigna)

A Enrique, por su paciencia y participación.

 

El 1ro de diciembre de 2015 murió una de las mujeres que más he querido en mi vida y con quien construí un vínculo fraterno inédito gracias a las magias de la amistad. Hoy, a cuatro meses de su metamorfosis, sigo llorándola, sigo extrañándola, sigo sintiendo que todo es más difícil sin ella. Hoy poco me consuela de su muerte, pero sigo aquí viviendo, escribiendo, agitando y recordándola.

Ese mismo día recibí el primer imail a autoayudaqueer@gmail.com en el que se me solicitaba una reflexión sobre la homofobia internalizada, en especial esa que se manifiesta en la erotofobia. Demás está decir que cuando pude llegar a mi correo –no recuerdo con claridad el día– me emocionó saber que alguien se había animado a pedirme que continuara la conversación solidaria que inicié en Borrador de auto-ayuda queer y otros ensayos raritos. Sin embargo, la tristeza, el luto y el duelo me paralizaron.

No pude escribir por muchos días. No pude siquiera entrar a la bitácora de ese proyecto (https://autoayudaqueer.wordpress.com) porque me remitía a Laura y me activaba el dolor extrañamente. Hace un par de semanas pude entrar y romper el silencio que me dejó su muerte. Creo que me sonrió cómplice. Creo que se alegró conmigo. Quiero pensar que ella también me extraña. [Enrique, como puedes ver, esta pena no me suelta y me asalta a toda hora, pero sigo.]

Creo que la homofobia internalizada es una de las huellas más duraderas y perversas del prejuicio y la discriminación en todas sus formas. Creo que una vez se te instala – ya que todxs somos socializadxs y maleducadxs por la misma heteronorma implacable– requiere de una lucha persistente y heroica para dejarte en paz. Creo que siempre está al acecho como un virus perverso que no se cura, ni se aplaca. Creo que la homofobia internalizada es el antídoto preferido para perpetuar la culpa, el trauma y la desolación en la gente cuir.

Al mismo tiempo, considero que la fobia al sexo y a toda manifestación erótica, en especial si no está atada a la reproducción compulsoria, ha sido uno de los mayores éxitos de las traiciones religiosas a nuestro cuerpo. De igual forma, ese repelillo por lo erótico es parte de la tramoya moderna del régimen procreador de trabajadorxs y consumidorxs a tutiplén, sin otro fin que el servilismo al capital.

Por lo tanto, la reproducción creativa del placer y del gozo, la experimentación lúdica con nuestras pieles, la caricia atrevida, concupiscente, arrojada, feroz y tierna son algunos de los antídotos contra tamaña enfermedad. Pero, no son los únicos. Nos toca a todxs lxs locxs, a todxs lxs patxs, a todxs lxs cuir seguir inventando, creando y conspirando curas contra la homofobia interna y externa.

Sugiero también la compasión combativa, o sea, una suerte de empatía guerrillera que reconoce que el virus –léase, la homofobia internalizada– es terrible, pero evita a toda costa seguir machacando a la persona que lo sufre. A esa persona cuir doliente la pompeamos, le prestamos fuerzas, le compartimos estrategias, le acompañamos en su liberación curativa.

Sabemos bien que la homofobia, en todas sus expresiones, no descansa. Sabemos que es como un fantasma que habita todas las horas, todos los sitios, todas las formas.

Tampoco descansaremos nosotrxs hasta que la extirpemos, hasta que la arrinconemos al silencio y a la inexistencia. No descansaremos. Seguiremos aquí, viviendo, escribiendo y agitando para que deje de existir algún día.

Esa muerte será pura fiesta, puro gozo, puro erotismo sublime. A la homofobia no la extrañará nadie.

 

 

Hulk y la barbi: por una niñez libre de clósets por Rima Brusi

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https://rbrusi.wordpress.com/2016/03/12/hulk-y-la-barbipor-una-ninez-libre-de-closets/comment-page-1/#comment-598

VI Coloquio Del otro lao

 

Estimadxs:

Me complace anunciar que el VI Coloquio ¿Del otro lao?: perspectivas sobre sexualidades queer se llevará a cabo del 1-3 de marzo de 2016 en diversos espacios del Recinto Universitario de Mayagüez. Como pueden apreciar en el programa, tenemos tres jornadas intensas y diversas en eventos que aspiran a erradicar la discriminación y el prejuicio contra todas las sexualidades y placeres queer/cuir (contra la heteronorma).Print

Agradeceremos que divulguen este mensaje, inviten a sus estudiantes y nos acompañen durante esos tres días. Este evento confirma el compromiso de la UPR ante problemas de urgencia social. Asimismo, es una oportunidad única para crear conciencia y educar de las maneras más innovadoras sobre la diversidad humana y las formas deseables de honrar su dignidad. Contamos contigo para lograr la equidad y la justicia plena para todas las personas de nuestros archipiélagos caribeños.

Laura mía, ya sé que no lo eres…

 

Sin altares, sin discursos, sin rituales, por favor.

Laura Náter

A Simón, el perro en duelo por Laura.

 

Laura mía

Sin altares

Tuvo esa gracia rara de conciliar una personalidad contundente, protagónica –que jamás pasaba inadvertida– con una voluntad expresa por no robar cámara, por no andar en simulacros de divato, por no convertirse en una diosa queer en busca de altar. Laura fue renuente y beligerante contra la construcción de altares al pasado y al presente. Esa mirada rebelde frente a las hagiografías, marcó su guerrera narración histórica. Lxs autonomistas y su encumbrado proyecto fueron ese primer ensayo contra los altares patrios. Pero, hubo más. Muchos más.

Para celebrar esa vida digna, plena y generosa, muy a mi pesar, resistiré el riesgo de hacerle altares a Laura. Reconozco, humildemente, que me cuesta horrores porque a ratos pienso que de ese modo podría extender ese punto de su vida en mi memoria, esa imagen serena, caminando de espaldas a todo lo normativo, como una marea que resiste las prisas y las lógicas de esta vida disciplinada por el capital y la hetero/homo/regla. Confieso que tendría tantas formas y justificaciones para convertirla en esa diosa queer que nunca quiso ser.

Diré tan solo: Laura es irremplazable.

Sin discursos

A Laura le encantaba discursar, montarse en tribuna, ser esa magnífica interlocutora que hablaba de casi todo. Su registro de temas para la buena conversación parecía inagotable. Dominaba con maestría las artes del diálogo. En rigor, no puedo pensar en ningún asunto que le resultara trivial para elaborar una enjundiosa disquisición o para apalabrar una diatriba certera. Las calles, los estacionamientos, la persona maltratada de la esquina, lxs curruptxs de turno, el tinglado de las farmacéuticas, la universidad que tanto amó, su perro queer, Simón… y tanto más. Sin embargo, solicitó expresamente que no se hilvanaran discursos sobre ella cuando muriera. Así de raro, así de inexplicable. Laura era así. Laura era muy Laura para citar a Mabel.

Para celebrar esa vida deliciosamente rara, muy a mi pesar, resistiré el riesgo de hacerle discursos a Laura. Ojalá y este texto no parezca un discurso porque de ser así le habré faltado una vez más. En caso de que se me encuentre en falta, tengo evidencias de que Laura sabría excusarme.

Diré tan solo: Laura es irrepetible.

Sin rituales

Fue combativa con las religiones institucionales. Mas fui testigo de su extrema sensibilidad para sostener una conversación compasiva, respetuosa y cariñosa –y no por ello, menos coherente– con una vieja muy religiosa que le citaba textos bíblicos para rebatirle un punto. Se sabía la biblia y la teología que venía a cuento mejor que la señora. Se la echó al bolsillo como por arte de magia. Al final parecían más afines que nunca. Mi amiga atea era capaz de eso y más. Pero, las prácticas espirituales al estilo “new age” le resultaban insufribles. Para con estas no tenía contemplación alguna. Era implacable. Sospecho que de ahí, su petición expresa de que no hubiera rituales.

Laura, yo tan proclive a los rituales, te complaceré todo lo que me sea posible. No prometo demasiado. Pero, lo intentaré. En nombre de esa virtud atea que tan bien llevaste en cada acción, prometo contenerme.

Diré tan solo: Laura es imprescindible.

(Debes saber, Laura, que desde tu muerte no había podido entrar a este espacio. Hoy vuelvo a este proyecto contigo en mente, extrañándote sin consuelo, pero aquí.)

Reseña de Yolanda Arroyo Pizarro

http://narrativadeyolanda.blogspot.com/2015/12/resena-sobre-el-libro-borrador-de-auto.html

Esquelas

http://www.80grados.net/esquelas/

 

Primera parte del texto es uno de los ensayos de Borrador de auto-ayuda queer y otros ensayos raritos.

Why Intersectionality is not a Choice?

http://www.latinorebels.com/2015/12/05/the-case-for-latinx-why-intersectionality-is-not-a-choice/

 

Gracias a la gente de Latino Rebels.

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